jueves, 5 de julio de 2012

Uruguay

Uruguay, oficialmente República Oriental del Uruguay, es un país de América del Sur, situado en la parte oriental del Cono Sur americano. Limita al noreste con Brasil —estado de Río Grande del Sur—, al oeste con Argentina —provincias de Entre Ríos y Corrientes— y tiene costas en el océano Atlántico al sureste y sobre el Río de la Plata hacia el sur. Abarca 176 mil km² siendo el segundo país más pequeño de Sudamérica en cuanto a territorio, detrás de Surinam. Posee un clima templado. La población estimada para 2011 es de 3,25 millones de habitantes,1 4 representando la décima mayor población entre los países de América del Sur.
Es una república presidencialista subdividida en 19 departamentos y 89 alcaldías. La capital y ciudad más grande del país es Montevideo, con 1,4 millones de habitantes,5 y cuya área metropolitana alcanza casi los dos millones,6 lo que corresponde al 58,8% del total nacional. Es miembro de las Naciones Unidas, del Mercosur, de la OEA, de la UNASUR y del G77, entre otros.
El actual territorio uruguayo fue conocido en un principio como Banda Oriental —que también incluía parte del actual estado brasileño de Río Grande del Sur—. Tal denominación proviene de su ubicación geográfica, pues se ubica al este —u oriente— del río Uruguay y al norte del Río de la Plata, siendo la tierra más oriental del Virreinato del Río de la Plata. El 28 de agosto de 1828 se firmó la Convención Preliminar de Paz en la que se estableció la creación de un estado independiente, aunque sin denominación oficial. La primera denominación de la actual República Oriental del Uruguay fue «Estado Oriental del Uruguay.» Dicha denominación fue dada al país por la primera Constitución promulgada el 28 de junio de 1830 y jurada por el pueblo el 18 de julio del mismo año.

Contenido

Toponimia

Río Uruguay.
En la época colonial se conoció al país como Banda Oriental y, en los primeros años de la lucha independentista, se lo denominó Provincia Oriental y formó parte de la llamada Unión de los Pueblos Libres o Liga Federal y de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Durante la ocupación luso-brasileña (1816-1828) se denominó Provincia Cisplatina. Al redactarse la primera Constitución del país en 1830, se propuso agregar al nombre la referencia al río Uruguay, pasando entonces a llamarse Estado Oriental del Uruguay. Finalmente, en la Constitución de 1918, se consagró el nombre actual. Con el tiempo, el país pasó a ser conocido simplemente como Uruguay, palabra que proviene del guaraní. Existen varias teorías acerca de su significado y origen:
  • Río del país del urú o río del urú. Es la versión del naturalista español Félix de Azara. El «corcovado urú» o, simplemente urú,7 es una ave de la familia odontophorus —perdiz, codorniz— que habita en bosques tropicales y llanuras áridas hasta 1 600 msnm. Se encuentra en Brasil, Paraguay y Argentina, especialmente en la región de las Misiones. De esta manera, la traducción literal del guaraní sería: urú; gua, «de»; e y, «agua», agua —río— del urú.
  • Río de los caracoles. Este significado surge de una interpretación que hizo a fines del siglo XVIII el ingeniero José María Cabrer, quien acompañó a Félix de Azara en algunos de sus viajes por la región del Río de la Plata, las Misiones y Paraguay. Dividió la palabra en uruguá, «caracol» o «caracol de mar», e y, «agua —río—». Una investigación presentada en 2010 Uruguay por Cristhian Clavijo, del Museo Nacional de Historia Natural, apoya esta tesis. También Irene Cocchi y Rosario Gutiérrez, autoras del libro «En el país de los caracoles, Uruguay», suscriben esta tesis. Los indígenas, habitantes originales de la región, estarían haciendo referencia a una especie de molusco que abunda en el río Uruguay, el pomella megastomagasterópodo perteneciente a la familia ampullariidae—. Los indígenas utilizaban estos caracoles como alimento y también en algunos ritos. Las grandes cantidades en enterramientos indígenas encontrados demostrarían la importancia que tenían los caracoles para los antiguos pobladores de esta región.7 8
  • Río de los pájaros. Es una versión muy similar a la primera. El afijo uru sería designativo de ave» —urubú, urutaú, jaburú— y guay «agua —río— de». La versión pampeana con tono gutural de «uhay» o «vahy» o mismo «hy» —Ayuhy, Iyuhy, Paraguay, Queguay, Iraí, Piraí, Ivahy— a través de tiempos habría transformado el designativo geográfico.
  • Río de los pájaros pintados. Una interpretación poética de Juan Zorrilla de San Martín.7
Hasta hace algunas décadas los habitantes del país solían referirse a sí mismos como orientales, pero paulatinamente dicho gentilicio ha ido cayendo en desuso, habiendo sido desplazado por uruguayos.

Historia

Época colonial

Artigas en la puerta de la Ciudadela, óleo por Juan Manuel Blanes
Bandera de la Provincia Cisplatina
El Juramento de los Treinta y Tres Orientales, óleo de Juan Manuel Blanes
Los pobladores originarios de Uruguay eran principalmente los charrúas, además de guenoas, minuanes, Bohanes, arachanes y chanáes. Existía además el pueblo de los yaros que pertenecía a los yés mestizados o aculturados con los charrúas.
El primer asentamiento europeo en la entonces llamada Banda Oriental fue el español San Lázaro, fundado por Sebastián Gaboto en la margen oriental del Río de la Plata a inicios de 1527. Pocas semanas después, los españoles al mando de Gaboto fundaron un segundo fuerte en la desembocadura del río San Salvador, que recibe su nombre europeo a partir del nombre del Fuerte de San Salvador. Tales establecimientos fueron efímeros.
En enero de 1680, los portugueses ocuparon la parte meridional de la Banda Oriental —violando el Tratado de Tordesillas— fundando la Colonia do Santíssimo Sacramento, frente a la ciudad de Buenos Aires. El 22 de noviembre de 1723 el Maestre de Campo Manuel de Freytas Fonseca fundó el fuerte de Montevieu. El 22 de enero de 1724 los españoles de Buenos Aires desplazaron a los portugueses, quienes fundaron en el norte de la Banda Oriental la ciudad de Río Grande en 1737, Porto Alegre en 1742 y la Fortaleza de Santa Teresa en 1762 en Rocha.
Luego de desalojar a los portugueses en 1723, Montevideo fue fundada oficialmente el 24 de diciembre de 1726 por el capitán español Bruno Mauricio de Zabala, llamado «Brazo de Hierro», comisionado por las autoridades establecidas en Buenos Aires. La nueva fundación recibió inicialmente el nombre de Fuerte San José, y luego de San Felipe y Santiago, aunque el lugar era conocido de antiguo por los españoles como Montevideu. Hay varias teorías sobre el origen de de la nomenclatura de Montevideo: una hipótesis afirma que podría derivar del término «monte vide eu» usado por quien avizorara por primera vez el cerro existente en sus costas. Otro origen ampliamente aceptado sería el de el censo territorial en los orígenes; denominándose en su momento, a la posición donde se encuentra Montevideo: «Monte VI de E a O» —Monte sexto de Este a Oeste—[cita requerida]. Por aquel entonces España solo tenía Montevideo, sus cercanías y los departamentos de San José, Flores, Canelones y Maldonado. El 90 % de la Banda Oriental seguía siendo portuguesa desde 1680. Los portugueses establecieron relaciones con la nación chaná e introdujeron en Colonia y posteriormente en Montevideo a los africanos de naciones bantú —procedentes de los reinos de Benguela, Ngola y Kongo entre otros— como esclavos.
Los españoles se asentaron a partir de 1726, cuando se produjo la segunda fundación de Montevideo, debido al avance de tropas portuguesas en el actual territorio uruguayo y la fundación de ciudades por éstos. La ciudad de Montevideo se fundó con objetivos militares y mercantiles, siendo una importante plaza militar de los dominios coloniales españoles en el sur durante el siglo XVIII y el principal puerto del estuario del Río de la Plata. La importancia de Montevideo como puerto del Virreinato del Río de la Plata le granjeó en varias oportunidades enfrentamientos con Buenos Aires, capital del virreinato.
El 22 de noviembre de 1749, el rey de España nombra primer Gobernador de Montevideo a José Joaquín de Viana. Éste llega al Río de la Plata en el barco Nuestra Señora de la Concepción el 3 de febrero de 1751, desembarcando en Buenos Aires, donde jura ese cargo de primer Gobernador ante el Capitán General Andonaegui y toma posesión del mismo en sesión solemne que el Cabildo montevideano celebrara el 14 de marzo. La Gobernación de Montevideo comprendía los territorios que iban desde la boca del arroyo Cufré, en el oeste, hasta el cerro Pan de Azúcar, al este, llegando por el norte desde las nacientes de los ríos San José y río Santa Lucía, siguiendo la línea de la Cuchilla Grande hasta el cerro Ojosmín, que se encuentra en el actual departamento de Flores. En términos de la subdivisión política nacional del presente, corresponde a los actuales departamentos de Montevideo, Canelones y parte de los de San José, Flores, Florida, Lavalleja y Maldonado.9
El primer virrey del Río de la Plata, Pedro de Cevallos —o Zevallos— reconquistó Montevideo y las Fortaleza de Santa Teresa así como la isla de Santa Catarina. Finalmente, en 1777, el mismo Cevallos, nombrado virrey del recientemente creado Virreinato del Río de la Plata, conquista definitivamente la Colonia, conquista que es refrendada mediante el tratado de San Ildefonso.
En 1763 se funda la ciudad de San Carlos en Maldonado con portugueses por parte de Cevallos. En 1798 y entre 1806 y 1807 se producen las Invasiones Inglesas. Tropas de Montevideo y de Buenos Aires repelen juntas los ataques de la flota inglesa —la primera comandada por el comodoro Home Riggs Popham y la segunda por el almirante Charles Stirling— venida a conquistar los territorios del Plata.

La Independencia

Durante la Revolución de mayo de 1810 —iniciada en Buenos Aires— y el levantamiento revolucionario de las provincias del Plata, la ciudad de Montevideo se mantuvo fiel a las autoridades españolas, aunque no así buena parte del interior rural y las ciudades más pequeñas. Se destaca en el inicio de su formación el prócer José Gervasio Artigas cuya intención, sin embargo, era crear en la Provincia Oriental el núcleo de una gran Confederación, sin separarse de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La reunión del Congreso de Oriente en el Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay —provincia de Entre Ríos—, dio cuerpo a una organización confederal, con capital en Purificación, que incluía los actuales territorios de Uruguay, y varias provincias argentinas: Entre Ríos, Misiones, Corrientes y Santa Fe; y brevemente Córdoba y Santiago del Estero. También pretendía integrar las Misiones Orientales — que Artigas declaraba parte de la Provincia Oriental — y la República del Paraguay. Durante su breve período como líder y gobernante de la Banda Oriental, Artigas promovió la implementación de un avanzado programa de desarrollo social que incluía una reforma de las estructuras agrarias, a través del Reglamento agrario del año 1815, en el que se establecía un reparto de tierras con sentido social bajo la consigna de que: «Los más infelices sean los más privilegiados». Dentro de esta categoría, dicho reglamento menciona a los negros, los zambos y las viudas pobres con hijos, entre otros. Como otros proyectos de desarrollo cabe mencionar la fundación de la primera biblioteca pública, el reglamento aduanero para el fomento de la producción nacional, y el primer intento de establecer una escuela pública. Este proceso llega a su fin con la invasión de los portugueses a través del Brasil. En 1816 la Banda Oriental cayó bajo el poder del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. En 1821 el Congreso Cisplatino decidió la incorporación del territorio a Portugal con el nombre de Provincia Cisplatina. En 1825 se produjo una revolución conocida como la gesta emancipadora de los Treinta y Tres Orientales, inmediatamente continuada con la Guerra del Brasil, entre el Imperio y las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ésta concluyó con la constitución del Estado Oriental del Uruguay en 1828 luego de firmada la Convención Preliminar de Paz.

Las guerras civiles y el exterminio de los indígenas

Desde la Independencia, Uruguay intentó incorporarse al mundo occidental por medio de la expulsión de uno de los pueblos indígenas supervivientes, conocidos como los charrúas, para quedarse con sus tierras.10 El 18 de abril de 1831, siendo presidente el General Fructuoso Rivera y ministro de guerra el General Manuel Oribe se llevó a cabo la Matanza del Salsipuedes en la que murieron cerca de treinta charrúas, la más importante de una serie de batallas con los pueblos originarios, que tuvo como resultado la emigración de muchos charrúas hacia Brasil y Argentina. Esta batalla fue el corolario de una guerra que antecedió a la llegada de los españoles al Río de la Plata, entre la nación charrúa y la guaranítica —esta última protegida por el General Rivera—.
Los primeros cuarenta años del nuevo país fueron testigos de una gran inestabilidad política: los continuos enfrentamientos entre blancos y colorados dieron lugar a la llamada Guerra Grande y al largo sitio de Montevideo, con el país dividido entre dos gobiernos rivales, y que presenciaron graves intromisiones en sus asuntos internos por parte de la Argentina y el Brasil. A esa guerra siguieron una serie de golpes de estado y revoluciones, que llevaron a Uruguay a participar en la larga y costosa Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Solo después de la Revolución de las Lanzas, en 1872, comenzó una etapa de resolución más pacífica de las situaciones políticas, aunque siguieron ocurriendo pequeñas guerras civiles hasta 1904.

La Suiza de América

A finales del siglo XIX el país había completado su organización y durante la era Batllista —liderada por el presidente en ese momento, José Batlle y Ordóñez— consolidó su democracia y alcanzó altos niveles de bienestar, equiparables a los europeos. Debido a esto, Uruguay comenzó a ser conocido internacionalmente como «la Suiza de América».11 12 Uruguay fue uno de los primeros países en establecer por ley el derecho al divorcio —1917— y uno de los primeros países en el mundo en establecer el derecho del sufragio femenino. Además, fue la segunda nación del mundo que, siguiendo los postulados de José Pedro Varela, estableció por ley un sistema educativo gratuito, obligatorio y laico —1877—.
Hubo una bonanza económica dada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, cuando se empezó la industrialización del país, donde por años se dejó de importar productos manufacturados europeos y a fabricarse en el territorio nacional. Así se tuvo una de las más bajas tasas de desocupación. A todo esto se sumaron otros logros; el edificio más alto de América Latina en 1925 —Palacio Salvo—, la excelente infraestructura, sanidad y educación con niveles superiores a los países europeos y a muchos países de la América Latina en desarrollo, su universidad pública, el estadio más grande del mundo —Estadio Centenario—, los servicios públicos estatales —electricidad, teléfonos, gas, tranvías, ferrocarriles, agua corriente, entre otros—, un Peso uruguayo que tendía a apreciarse frente al dólar, nuevas instituciones públicas, el triunfo en los campeonatos de fútbol en los Juegos OlímpicosParís 1924 y Ámsterdam 1928— y los mundiales de 1930 —cuya sede fue la ciudad de Montevideo— y 1950, en Brasil —llamado Maracanazo—, hazañas que contribuyeron a perpetuar el mito de la «edad de oro» de Uruguay.
Durante el período entre 1940-1944 que fue el año en que Uruguay entró en la Segunda Guerra Mundial, la economía dependía excesivamente del capital extranjero. Uno de los problemas de Uruguay fue que dependía en un 100% de la energía que provenía del exterior y por ello la mayor parte de los beneficios que se obtenían volvían a salir sin dar beneficio alguno al país. Por ello, el crecimiento y la evolución de Uruguay se vieron muy mermados, ya que la salida del capital no ayudaba a la inversión nacional.
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