jueves, 5 de julio de 2012

Uruguay

La era de la exportación

AÑOS Alemania Bélgica Francia Brasil Argentina Otros Países
1900 9% 18% 16% 26% 10% 21%
1901 12% 15% 18% 16% 16% 24%
1902 11% 14% 14% 14% 19% 28%
1903 13% 17% 16% 14% 17% 23%
1904 13% 18% 17% 13% 17% 22%
1905 11% 20% 18% 10% 19% 22%
1906 13% 14% 22% 10% 18% 23%
1907 13% 16% 18% 8% 21% 24%
1908 14% 15% 19% 9% 20% 23%
1909 15% 14% 20% 9% 18% 24%
1910 10% 19% 22% 10% 14% 25%
1911 16% 17% 23% 8% 11% 25%
1912 16% 16% 17% 7% 14% 30%
1913 19% 12% 17% 7% 15% 29%
1914 10% 10% 15% 3% 14% 48%
1915 0% 0% 24% 1% 12% 62%
1916 0% 0% 17% 2% 16% 66%
1917 0% 0% 15% 1% 13% 72%
1918 0% 0% 17% 4% 8% 71%
Datos extraidos de Reino Unido, Statistical Abstract of Principal and other Foreign countries (1900-1918).13
A finales del siglo XIX, el motor del crecimiento de Uruguay, como el de muchos otros países de América Latina, fueron las exportaciones. La diferencia fundamental de Uruguay con los demás, es que no dependía excesivamente de un único país de destino.
Entorno al cambio de siglo —1900— los principales bienes que exportaba Uruguay fueron la lana con un 42% del porcentaje total y en segundo lugar la carne congelada con un 24%. Solo con estos dos bienes Uruguay alcanzaba el 66% de las exportaciones, dándole especial importancia al sector agrícola. Estos productos se dirigieron especialmente a tres mercados que fueron Bélgica, Francia y Argentina, aunque sin representar el 70% de la exportación total. Con la Primera Guerra Mundial las exportaciones a estos tres países bajaron y ganaron más peso los denominados otros países. En el año 1912 las exportaciones respecto a otros países era de 30 % y al cabo de 5 años pasaron a ser de 70 %.14
El hecho que su mercado de exportaciones fuese más amplio, fue una ventaja para la economía uruguaya ya que no dependía estrictamente de pocos países, que importaban sus productos, y no era vulnerable a los cambios de demanda de estos mercados. La economía uruguaya concentraba todos sus esfuerzos e inversiones en la producción de estos dos productos primarios, que se exportaban con cierto éxito ya que escaseaban en países, sobre todo europeos, que se dedicaban a la producción de productos manufacturados. La ganadería uruguaya adquirió un mayor peso en la economía del país, debido a los adelantos tecnológicos de la época. Se introdujeron nuevos métodos que aumentaron la productividad de los ganados, como el método de la cría, ya que en términos de extensión de tierra, esta era menor respecto a la vecina Argentina, que era uno de los mayores países exportadores de carne también. Aunque el producto estrella de la economía uruguaya fuera la lana —46%—, la exportación de carne aumentó gracias a la utilización de frigoríficos, que permitían conservar mejor la carne, y a las mejoras en las técnicas de navegación y transporte que ayudaron los desplazamientos a larga distancia.
Las nuevas características de producción conllevaron un cambio radical en las estructuras agrícolas, dejando paso a explotaciones capitalistas orientadas al mercado, y no al simple consumo interno, pero la organización de la tierra no produjo un desarrollo económico duradero en el país. Los grandes ganaderos estaban sometidos a los intereses de capitalistas extranjeros, ingleses entre muchos, que tuvieron un fuerte control sobre la producción. En el caso particular de Uruguay se habla de un crecimiento extensivo, en el que se aumentó la utilización de tierra y se incorporó más mano de obra sin ocuparse de buscar alternativas a la falta de recursos naturales, como consecuencia de la explotación de la tierra.

Shocks Externos y la ISI

Tras la era de las exportaciones, donde Uruguay vivió un período de bonanza económica, llegaron acontecimientos internacionales que hicieron tambalear no sólo la economía de Uruguay, sino también la economía a nivel mundial. Estos impactos externos son: la I y II Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929 de EEUU. Todos ellos son acontecimientos externos a Uruguay pero que le impactaron en su economía. Como ya se ha comentado, el motor de la economía de Uruguay era el sector exportador. Con los acontecimientos bélicos de sus socios comerciales, Uruguay perdía parte de su demanda de productos del exterior y ello se reflejaba en un retroceso de su crecimiento. Durante este periodo que llegaría hasta principios de la década de los 50, Uruguay estaba a expensas de lo que sucedía en el resto del mundo y ello se observa con las fluctuaciones de su PIBpc —al alza si no hay importantes acontecimientos, y a la baja si se producen hechos de relevancia—. Por ello, hasta la implantación de las medidas de la ISI — Industrialización por sustitución de importaciones— hacia principios de la década de 1950, Uruguay estaba a expensas de la situación internacional. En 1950 llegan las ideas en Latinoamérica de dejar de ser economías basadas en el sector primario para pasar a producir ellos mismos las manufacturas que hasta el momento habían importado o ISI. En Uruguay, por su limitada expansión geográfica y la restricción que esto suponía para desarrollar un mercado interno potente, las medidas de industrialización tuvieron menor repercusión que en los países vecinos. Algunas medidas ISI si que llegaron a ser reales: el Gobierno Central tomó partido e impulsó numerosas empresas y se intentó importar más bienes de capital que de otro tipo para el cambio de sistema económico. Pero, como se ha comentado, para Uruguay no está nada claro que las medidas ISI tuvieran la suficiente importancia como para que se diese un cambio de modelo productivo. En cambio, el déficit públicoque se iniciaría aquí tendría consecuencias más adelante. La agitación política y social en Uruguay en esta época tampoco ayudó para el despegue de su economía.

Deterioro económico

Hacia 1955 se inició una crisis económica que afectó también a las instituciones políticas. Durante la década de 1960 hubo un continuo proceso de deterioro social y económico con un notable aumento de la agitación de sectores gremiales de izquierda. Simultáneamente, se registraba la actividad de unos diez grupos revolucionarios, entre los que destacan los «Tupamaros» que se inclinaron por la guerrilla urbana. La acción de estos grupos de la izquierda radical fue enfrentada por organizaciones de ultraderecha, como la Juventud Uruguaya de Pie —JUP— y el Comando Caza Tupamaros (CCT), conocido como Escuadrón de la Muerte. Las Fuerzas Armadas, utilizaron a su favor el deterioro que asolaba al país, asumiendo protagonismo paulatinamente. Estos hechos condujeron, diez años después, a un golpe de estado cívico-militar.
Durante este proceso de mucha tensión política, ocurrieron varios enfrentamientos entre los movimientos guerrilleros Tupamaros y las Fuerzas Armadas, destacando hechos como la Toma de Pando o la fuga del penal de Punta Carretas.

Dictadura

Memorial de los Detenidos Desaparecidos.
El 27 de junio de 1973 el entonces presidente, Juan María Bordaberry, disuelve el parlamento con el apoyo de las Fuerzas Armadas y meses más tarde crea un Consejo de Estado con funciones legislativas, de contralor administrativo y con encargo de proyectar una reforma constitucional «que reafirme los principios republicanos-democráticos», restringe la libertad de expresión de pensamiento y faculta a las FF.AA. y policiales para asegurar la prestación ininterrumpida de los servicios públicos.
El golpe de estado de junio de 1973 y su Consejo de Estado resultante se vio inmediatamente resistido por gran parte de la ciudadanía y por los trabajadores agrupados en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), así como también por el Movimiento Estudiantil, principalmente representado por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU) de la Universidad de la República, quienes realizaron una huelga general de 15 días de duración, la más larga de la historia hasta el momento.15
Las Fuerzas Armadas detuvieron a dirigentes de izquierda y a otros ciudadanos sin posición política acusándolos de sedición durante todo el tiempo que duró la dictadura militar, es decir, hasta 1985, así como también (durante breves lapsos) a connotados dirigentes de los partidos políticos tradicionales como Jorge Batlle Ibáñez y Luis Alberto Lacalle de Herrera, quienes posteriormente serían Presidentes de la República con la vuelta a la democracia, entre otros.
Los integrantes de partidos "de izquierda" fueron recluidos en casi total incomunicación y sufrieron torturas físicas y psicológicas (comprobadas posteriormente por organismos como la Cruz Roja Internacional), mientras que los de los partidos tradicionales fueron liberados, sin dejar por ello de ser sospechosos en todo momento y sometidos a vigilancia permanente. En las cárceles uruguayas murieron cerca de un centenar de prisioneros políticos y continúan desaparecidas otras 140 personas.16
En 1976, al terminar Bordaberry su mandato constitucional, ante la convicción de que el caos político que había vivido el país era responsabilidad de su sistema político, propone a la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas una reforma del sistema institucional del país, eliminando los partidos políticos y sustituyéndolos por "corrientes de opinión" en un sistema de corte corporativista, idea que no es compartida por los militares. Las desavenencias entre Bordaberry y los militares generaron la crisis política de junio de 1976, que culminó con la remoción del presidente y la designación interina de Alberto Demicheli para ocupar la primera magistratura.
Demicheli, quien hasta entonces había ejercido la presidencia del Consejo de Estado, asume la presidencia de la República el 12 de julio. Como primeras medidas de su gobierno, procedió a firmar las Actas Institucionales 1 y 2, por las que suspendía "hasta nuevo pronunciamiento" la convocatoria a elecciones generales (previstas para noviembre de ese mismo año) y se creaba el "Consejo de la Nación". En cuanto a lo que se refiere a la política económica, Demicheli ratificó el Plan Nacional de Desarrollo creado en 1972 durante el gobierno de Bordaberry. La política económica aplicada procuraba una reformulación radical de las bases del funcionamiento económico del país, una nueva alianza entre los militares y la tecnoburocracia, encaminada a la transformación de las estructuras productivas del comercio exterior, de la distribución del ingreso, de la demanda y de los precios relativos, en un marco de amplia liberalización y apertura de la economía. Finalmente, el 1 de setiembre del mismo año, Demichelli delega la presidencia a Aparicio Méndez (ex Ministro de Salud Pública), quien asume por un período de cinco año

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